Concomitancias

14:30 Tony 2 Comments


Hay cosas que nos guardamos para nosotros
y no queremos que nadie más las conozca.
Una página web, una canción, una serie, un
libro, una fotografía, un lugar, o lo que sea
que nos haga felices; algo que sólo nosotros
queremos disfrutar sin que nadie más se entere
por miedo a que deje de ser especial cuando
otras personas también lo descubran.

Hay canciones que hacen que nuestra
felicidad se vuelva a prueba de balas.
Hay canciones que son sonrisas; y también
viceversa: Hay canciones que primero nos
destruyen, pero después nos reconstruyen.
Más fuertes. Más saludables. Y mejores.

Hay combinaciones extrañas que terminan
siendo inesperadamente maravillosas, como
una canción de rap con opera, una serie en
donde los protagonistas son villanos, los
dulces picantes, o simplemente tú y yo.

Hay cicatrices que son el puente hacia 
una mejor versión de nosotros. Hay heridas 
que conectan dos mundos diferentes. Hay 
coincidencias que son improbables, pero 
terminan sucediendo. Porque los errores 
siempre son lecciones.

Hay bocas que son una bóveda bancaria 
de secretos. Un lugar seguro para nuestros 
nombres. Hay bocas que purifican y no 
contaminan. Bocas que se transforman 
en sonrisas y después en poesía.

Hay personas que no son paracaídas,
pero, si queremos llorar o caernos,
siempre están ahí para sostenernos.

Hay personas que nos sanan sin la necesidad
de ser médicos. Personas que nos suturan
con palabras. Personas que pueden realizar
cirugías a corazón abierto con una conversación.

Hay cosas que están hechas pedazos, pero
siguen siendo hermosas, como el coliseo
romano. Y lo mismo pasa con las personas.
Porque siempre habrá arte en el desastre.

Hay textos que son un desastre —como éste—,
pero quizá algún día alguien los considerará arte.

Tony E. A.

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Madre de la Luna

21:52 Tony 0 Comments


Tu sonrisa: un arma de destrucción masiva,
una bomba atómica de largo alcance,
la razón por la que luna se mantiene viva,
un bello poema compuesto de romance.

Tus ojos: la forma más fuerte de magia,

el hogar preferido de todos los sueños,
la solución para cualquier hemorragia,
un bello museo de universos pequeños.

Tus brazos: un refugio a prueba de bombas,

el espacio perfecto para sanar y reiniciarse,
el lugar donde amainan todas las trombas,
calidez con la que el alma puede abrigarse.

Tu vientre: una fuente inagotable de vida,
la octava maravilla que ilumina al mundo,
símbolo de quien nunca se da por vencida,
una canción para inspirarse en un segundo.

Mujer: la auténtica progenitora de la luna,
madre de cada luciérnaga y todas las estrellas,
un tesoro más valioso que cualquier fortuna,
una luz que por donde pasa deja sus huellas.

Tony E. A.

Más líneas en verso libre para mantener viva la llama de la poesía.

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